¡Esta es la rumba de Barcelona!
Barcelona me encantó. La gente (había escuchado que los catalanes eran medio sangrones pero me pareció todo lo contrario… quizá es porque viniendo de Francia cualquier persona parece encantadora) los edificios, la vitalidad de la ciudad.
¡Y la Rambla! Los puestos de flores, la gente, las tiendas, la música…
¡Y la Boqueria!
Alguna vez Borges dijo que se imaginaba el paraíso como una suerte de biblioteca… suena tentador, pero luego de pasear por la Boqueria creo que yo lo imagino como una especie de mercado.
Creo que nunca antes vi frutas tan grandes como aquí. Y hubo una fruta que me tuvo intrigada varios días…
¡¿Pero pagar dos euros y medio por la mitad?! ¡Sí, por la mitad!
Me preguntaba si serían tunas como las de la huerta de Jaral… un día descubrí que vendían jugo de esa fruta y Cristela y yo conseguimos que nos vendieran cuatro jugos por dos euros en vez de 1.50 por uno solo. Pero se me ocurrió comprarlo con coco y al final el sabor se perdía un poco, aunque estaba delicioso. Pero al seguir caminando conseguimos otra ganga, tres macedonias por dos euros en lugar de una sola por dos. Y cada cajita tenía un mini pedacito de tuna, así que al final pude probarla… y si, es como la de Jaral muuuy rica.
En un día, con los jugos y las macedonias comí más fruta que en todo el tiempo que llevo en Francia.